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lunes, 16 de marzo de 2015

Crítica de WHIPLASH (Damien Chazelle, 2014)

Antes de empezar, gracias por los comentarios en fb y las visitas, siempre hace ilusión ver que la gente se lee las chorradas que escribo jajaja. No dudéis en comentar por aquí o compartir en las entradas en tantas redes sociales como se os ocurra. ¡Esparcir la palabra! Ahora sí, la crítica de hoy:

Director: Damien Chazelle

Reparto: Miles Teller, J. K. Simmons, Paul Reiser, Melissa Benoist, Austin Stowell.

Argumento: El objetivo de Andrew Neiman (Miles Teller), un joven y ambicioso baterista de jazz, es triunfar en el elitista Conservatorio de Música de la Costa Este en el que estudia. Marcado por el fracaso de la carrera literaria de su padre, Andrew alberga sueños de grandeza. Terence Fletcher (J.K. Simmons), un profesor conocido tanto por su talento como por sus rigurosos métodos de enseñanza, dirige el mejor conjunto de jazz del Conservatorio. Cuando Fletcher elige a Andrew para formar parte del conjunto musical que dirige, cambia para siempre la vida del joven. (FILMAFFINITY).

Crítica: Favorita de muchos este año, Whipslash es un bomba pendiente de explotar que se va hinchando de principio a fin y que se va ganando la nota redoble a redoble. Siempre subiendo en tempo y en intensidad. Y aunque su tema está limitado hasta la exhaustividad, la película brilla haciéndolo.

En el centro de la historia está Miles Teller, que soporta clase a clase, las heridas físicas y emocionales que le va creando Terence Fletcher. La fisicalidad de su interpretación es admirable y gran parte de la razón por la que Whiplash es convincente es porque el sufrimiento -y la interpretación de Teller- son muy reales. Su viaje al centro de la película está tan lleno de ansiedad y estrés como el de cualquier estudiante que haya tenido que pasar por conciertos y audiciones (sentimiento que conozco bien) y algo más.


Porque, a la hora de la verdad, la verdadera estrella es J. K. Simmons. El actor tiene un papel que es una golosina. Abusón, manipulador, agresivo y a la vez alguien totalmente distinto cuando suelta la batuta. Ha sido la interpretación más alabada del año (al menos en su categoría) y el título se lo gana grito a grito y, sorprendentemente con alguna que otra lágrima. Causa de las pesadillas del protagonista y razón por la que la película llega a ser tan buena. Es el timón que marca el crecimiento en rabia y agresividad de la película (canalizadas de forma sangrienta por Teller). Es el creador de sus mejores momentos, es la mejor parte de la película y, aunque su personaje se queje del tempo de sus músicos, el suyo con su co-protagonista es increíble. Las escenas que ambas compartes brillando por encima de todo lo demás.

Y así, Whiplash da en el clavo una y otra vez de principio a fin, logrando dejar huella en su no tan largo metraje sin agotarte y permitiéndote respirar de nuevo tras una escena final llena de tensión. Es difícil encontrar películas que te obliguen a contener el aliento y terminen dejándote eufórico. Y Whiplash lo consigue. Con una edición maestra, una dirección que no deja que el ritmo decaiga en ningún momento, un guión compacto, un reparto a la altura y más (incluso Benoist que no veía desde Glee da la talla) y la imagen de las sangre de Teller grabada en la retina, la película de Chazelle es una cinta obligatoria del 2014 y, aún pareciendo un proyecto más pequeño, más merecedora de la nominación a Mejor Película que muchas otras.

"You are a worthless, friendless, faggot-lipped little piece of shit whose mommy left dady when she figured out he wasn't Eugene O'Neill and who's now weeping and slobbering all over my drum set like a fucking nine-year-old girl! Now, for the final FATHER FUCKING time... SAY IT LOUDER!"



~8~
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Hasta la próxima! :)

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