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jueves, 29 de noviembre de 2012

Crítica de "The Silence of the Lambs - El Silencio de los Corderos" (Jonathan Demme, 1991): "Well, Clarice: Have the lambs stopped screaming?"


Y seguimos con las críticas atrasadas. Hoy, por fin, reseñamos El Silencio de los Corderos.


Director: Jonathan Demme

Reparto: Jodie Foster, Anthony Hopkins, Scott Glenn, Ted Levine

Argumento: El FBI busca a "Buffalo Bill", un asesino en serie que mata a sus víctimas, todas adolescentes, después de prepararlas minuciosamente y arrancarles la piel. Para poder atraparlo recurren a Clarice Starling, una brillante licenciada universitaria, experta en conductas psicópatas, que aspira a formar parte del FBI. Siguiendo las instrucciones de su jefe, Jack Crawford, Clarice visita la cárcel de alta seguridad donde el gobierno mantiene encerrado a Hannibal Lecter, antiguo psicoanalista y asesino, dotado de una inteligencia superior a la normal. Su misión será intentar sacarle información sobre los patrones de conducta de "Buffalo Bill". (FILMAFFINITY).

Crítica: Mientras veía cintas para el trabajo sobre la historia del cine, era fácil de ver que había décadas mejores y décadas peores. Por las películas que vi, los 90 fueron una de mis favoritas. Una de las razones es esta cinta. Me encantó El Silencio de los Corderos.

Tensa, misteriosa, magnética, inteligente, terrorífica... Hay muchas formas de definirla y todas llevarían a la conclusión de que es genial. Empezando por un guión magnífico, que fue capaz de dar vida al personaje de Hannibal Lecter y a una trama acerca de las patologías mentales de un asesino en serie a la vez que creaba una película con sentimiento gracias a Clarice Starling. Asustada pero inteligente y decidida, estable y fría por fuera pero llena de miedos y recuerdos por dentro, la aspirante al FBI creada por Jodie Foster es uno de los personajes femeninos más redondos y cuidados que se pueden ver. Su personalidad fuerte pero a la vez la empatía que generaba en el público por su infravalorada condición de mujer y por los esfuerzos y situaciones por los que debía pasar para llegar a dar con la solución del caso hicieron de ella la prueba de que una mujer si podía liderar una película policíaca, y con inmejorables resultados además. El hecho de que se quedara sin padre o nadie a quien aferrarse o que estuviera tan sola en su sueño por llegar a ser alguien en un mundo dominado por hombres la alza como una heroína de su tiempo. O al menos ese es el recuerdo que me deja a mi.

Clarice Starling: una heroína moderna

Pero si yo menciono El Silencio de los Corderos, me apuesto lo que queráis que os suena más otro nombre. Sí, la buena de Clarice contó con la ayuda de un amigo un tanto perturbado, el brillante Hannibal Lecter, encarnado por un Anthony Hopkins en su interpretación más recordada. Mejor Actor en los Oscars con apenas 20 minutos de tiempo de pantalla, es fácil adivinar porqué se ha convertido en una joya viviente de la historia del cine, una pieza icónica del cine moderno; excéntrico (lunático), caníbal, ciertamente divertido, inteligente, peligroso... Una mezcla explosiva llevada a cabo con la más milimétrica perfección por parte de Hopkins. La película nunca sería lo que fue sin Hannibal. Juntos crean una pareja que encaja sin fisuras. Jugando a un extraño juego de títeres donde cada uno pregunta lo que le interesa y responde lo que el otro quiere saber (aunque Clarice tenga que abordar un terreno más personal en sus explicaciones), cada uno lleva al otro a su meta, en una audaz y magnética batalla de mentes; la desquiciada y brillante personalidad de él se amolda a la potencia deductiva de ella, dándonos las mejores escenas de la cinta.

Perverso y brillante Hannibal Lecter

Fuera de semejante torbellino interpretativo, lo último que quedo por comentar es la estructura de la trama. Lo cierto es que en ese baile de conjeturas y preguntas que mantienen los protagonistas, te llegas a preguntar si realmente van a llegar a alguna parte. Entre escapadas, asesinatos y escalofriantes escenas de el no-transexual-sí-enfermo-mental (víctima de múltiples y prolongados abusos, Buffalo Bill realmente es un personaje muy complejo) y asesino en serie que mantiene a su prisionera cautiva para engordarla y hacer "un traje de mujer", la película va avanzando y cuando el jefe de Starling (¿hay había un algo...?) le comunica que han cazado al asesino (con su indispensable ayuda y bla, bla, bla...), me llevé una gran decepción. Por supuesto estaba viendo que la espiral iba a ser difícil de cortar, pero sinceramente no veía la conexión entre encontrar al asesino porque Lecter se lo dice con los avances de Starling. Y entonces llega el magnífico giro argumental final. No des nada por sentado hasta el final. El efecto que crea esa doble apertura de puerta para encontrar nada en el caso del equipo armado y el asesino ya conocido por la audiencia en el caso de Clarice, es vertiginoso. La sensación de peligro es tan latente que hace de esas últimas escenas algo digno de un infarto: miedo y mucha, mucha tensión es por lo que pasa el espectador hasta el mismo momento en que Clarice dispara, después de unos minutos de parada cardíaca cuando la vemos avanzar en la oscuridad, acechada por su enemigo.

"Buffalo Bill" es uno de los asesinos más perturbadores y perturbados que he visto en la gran pantalla

Y de ahí al final: Clarice se gradúa y es felicitada por todo el equipo, por fin recibiendo el respeto y consideración que se merece. Todo parece sellado y con un final feliz. Pero El Silencio de los Corderos no sería lo que es sin una sorpresa en modo de despedida final... más bien, un hasta luego porque, ¿Dónde está Hannibal? En una llamada telefónica que cierra la película de una forma inmejorable, el mentor se despide de la alumna sellando el título de la película con una pregunta de respuesta ya conocida. En una última escena deliciosamente perfecta, Hannibal pronuncia la famosa frase: "Bueno, Clarice... ¿Han dejado de gritar los corderos?"


Well, Clarice... Have the lambs stopped screaming? Ogh! Escalofríos... Simplemente perfecto. La película no podía terminar mejor que dejando a Clarice preguntando "Doctor Lecter?" mientras el se encaminaba a su misión secreta ya que "un viejo amigo venía a cenar..."

Nota: 8,5
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Y hasta aquí lo que se daba. Me ha encantado escribir esta crítica (al igual que la mayoría de críticas sobre buenas películas) ya que siempre me ayuda a recordar los mejores momentos de la película... Sobretodo el maravilloso final. Comentad mucho y ser buenos... que Hannibal podría andar suelto ;)

Nos vemos!

Domive

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